Artículos

La Bolsa y la Vida

Una reflexión sobre los aspectos psicológicos y psicosociales de la cuarentena en el contexto del COVID 19.

En el capítulo Breve historia de pandemias, extraído de Psiquiatría de las pandemias, Damir Huremovic dice: “ A traves de la historia, los brotes de pandemias han diezmado a las sociedades, determinando resultados de las guerras, eliminando a poblaciones enteras, pero también, paradójicamente, despejó el camino para las innovaciones y los avances en las ciencias (incluida la medicina y la salud pública), la economía y los sistemas políticos” (…) “Si bien las consecuencias de un brote podrían ser graves, también nos dejaría conocimientos recién adquiridos e inmunidad. En cambio, las consecuencias de un brote emocional sólo nos legan el olvido. Satisfechos porque la crisis fue prevenida o evitada, individuos y comunidades de igual manera desearán volver a sus rutinas diarias y desterrar la plaga de sus pensamientos conscientes”

Y es normal, esperable, que en vías de poder salir al mundo y encarar nuestras actividades cotidianas ‘olvidemos’ esta crisis: no son muchas las situaciones que sean tan atemorizantes como esta, es decir, que no sólo veamos coartada nuestra libertad de deambular y de trabajar sino que también sintamos la amenaza constante de que algo malo pueda pasarnos. 

Pero cuidado. Antes del anuncio del viernes 10 de abril, donde nos enteramos de que el aislamiento social preventivo obligatorio, lo que llamamos cuarentena, continuaría en principio hasta el 26, dos semanas más, hemos sido espectadores, si no actores, de un ‘relajamiento’ de las medidas: más gente en las calles, más autos circulando. Rumores con tintes de certeza de que esto se levantaría, o al menos de que sería más permisiva… 

El olvido, en este caso del riesgo, como bien dijo Huremovic, funciona como un mecanismo de defensa: si no lo veo no existe, y a la vez, como motor de un optimismo que puede volverse en contra. El pensamiento positivo está muy bien, pero el optimismo por el mero hecho de que lo que va a venir es mejor porque yo así lo deseo se acerca más al pensamiento mágico y esto se vuelve, a su vez, riesgoso porque nos deja expuestos. 

El dicho “la bolsa o la vida” se atribuye a los bandoleros que asaltaban los caminos. En la actualidad se utiliza como una manera de expresar una circunstancia drástica en la que no cabe elegir más que una opción. Te ponían en un brete y, ante la amenaza que suponía, no cabía otra que deshacerte de los bienes que tuvieras encima para entregarlos a los ladrones. Sin embargo, el dilema no tiene salida alguna más que deshacerte de los bienes ya que, de elegir, la bolsa, se perdían ambas.

Actualmente surgieron cuestiones relacionadas a la economía y a la necesidad de reactivarla y todas válidas, no vivimos del aire y Argentina atraviesa por una crisis económica importante. Estas propuestas son en su mayoría en tanto se levante la cuarentena, como condición, volviendo al status quo anterior, lo que abre una nueva grieta, ¿la salud o la economía? ¿La bolsa o la vida?

Y también notamos el dilema en otros aspectos. Suponemos que lo único bueno es lo que teníamos antes. Aparece lo que García Márquez dio en llamar melancolía en El amor en los tiempos de cólera: ‘La memoria del corazón elimina los malos recuerdos y magnifica los buenos’. Entonces nos recordamos andando libremente por el mundo como si eso fuera lo único que nos daría un poco de felicidad y alivio, y es con esos anteojos que miramos y analizamos lo que está pasando ahora, hoy. No queremos decir con esto que lo que pasaba antes era necesariamente malo, sino que inundarnos en ese pensamiento/deseo, no es lo único que nos va a salvar. De este modo es que se plantea la cuestión: que no sea la cuarentena o la vida en un intento por sobrevivir, sino que sea la cuarentena y la vida. 

Dejar el aislamiento ahora no es posible. Es necesario aprender a vivir con esto. Según el médico infectólogo, director de la Fundacion Huesped y asesor del Ministerio de Salud de la Nación en el marco del coronavirus Dr. Pedro Cahn, uno de los profesionales más reconocidos en Argentina y a nivel internacional, y de la mayoría de los infectologos, este nuevo escenario vino para quedarse. 

¿Qué significa ‘para quedarse?’. Que vamos a tener que adoptar nuevos hábitos a partir de ahora respecto del cuidado de la salud y la prevención, entre otros. Pues bien, también podemos verlo de esta manera: La pandemia de COVID-19 y su inherente cuarentena trajo además nuevas formas de relacionarnos, de trabajar, de consumir, de movernos, de pensarnos a nosotros mismos, de manifestarnos. 

El concepto darwiniano de inteligencia está ligado a la capacidad de adaptarnos al medio, al contexto, a las circunstancias. (Ortega y Gasset lo dijo, yo soy yo y mi circunstancia, si no la salvo a ella no me salvo yo) Y es de esto que estamos hablando: tendremos que adaptarnos, encontrar la manera de convivir con esta situación para no cejar en las medidas de prevención ni morir en el intento. 

La pregunta del millón es cómo. 

Una de las cosas que dijo Alberto Fernández en la ultima conferencia al respecto fue en torno a la responsabilidad. Dijo algo así como que apela a la co-rresponsabilidad de cada uno de nosotros, en tanto que cuidarse es cuidarnos. Sostenemos que mantener un propósito hará que sea posible transitar de manera saludable o digna lo que hoy nos toca. Viktor Frankl dice, en el libro “El hombre en busca de sentido”: “No hay nada en el mundo que sea tan capaz de consolar a una persona de las fatigas internas o las dificultades externas como el tener conocimiento de un deber específico, de un sentido muy concreto, no en el conjunto de su vida, sino aquí y ahora, en la situación concreta en que se encuentra”. No viene al caso, pero él escribe este libro luego de haber estado prisionero en un campo de concentración. 

El propósito de cuidarse para cuidarnos, en general, para evitar que se desate un problema aún mayor (tenemos la experiencia de otros países) como forma de abordar el asunto: la cuarentena es molesta, para algunos más que para otros, es difícil y por momentos parece insostenible. Pero no sirve discutir el enunciado del problema, la cuarentena es dato de la realidad. Entonces conjugar todas las variables nos va a acercar un poco a la posibilidad de transitarla sin que sea un acto épico o de mera supervivencia. Ponerse creativos contemplando alcances y limitaciones. Reinventarnos. Estas son las cartas con las que nos toca jugar (aunque no sean las mejores), con responsabilidad.   

Estamos sesgados por un paradigma binario: el bien o el mal, la cuarentena o la economía. Quizá el presente nos dé la posibilidad de acercarnos al tema con una mirada integrativa: de la conjunción o que excluye, que no permite integrar, a la conjunción y, que suma, que adiciona. 

Es por eso, que desde EPsi psicoterapia online, te proponemos pensar(te) esta cuarentena con los recaudos necesarios y con responsabilidad, sin sucumbir en el pánico y sin perder de vista los riesgos a los que nos exponemos y exponemos. Y continuamos sugiriendo, que en caso de sentir que necesitas acompañamiento profesional, no dudes en consultarnos.


Abril de 2020

 

EPSI Psicoterapia Online
Estamos para Acompañarte.


Contactános Ahora!